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4 jun. 2010

APATRULLANDO LA CIUDAD I


Siempre he odiado mi trabajo. Empezando por el uniforme de Vigilanta de la O.R.A., bajo el cual desaparecen mis curvas, generosas, rotundas: la gorra de plato, que aplasta el pelo, y acorta la frente, el chaleco fosforito, sobre la tela basta de la camisa, el pantalón de tergal, rígido y ancho.

Por no hablar de la tarea en sí: la cosa es poner el papelito en el cristal del coche, y ver cómo cualquier conductor, mujer u hombre (esto último duele) pasa de ser un ciudadano educado, atento, que cuida de su perro, a transformarse en una hidra, un monstruo de siete cabezas, un dragón pustuloso y cabreado. He sufrido miradas furibundas, faltas de respeto, insultos, y alguna que otra amenaza de agresión.

Hasta hace una semana. Cuando empezó la feria de la artesanía de primavera en aquella calle, me fijé en una furgoneta aparcada, con el mayor descaro, frente a un puesto. Me acerqué para cumplir una vez más con mi obligación, y colocar el consabido papelito, pero al sacar el carnet de multas, algo me frenó, alguien muy cerca de mí. Levanté la vista, y en vez de agresividad, me encontré a un hombre no muy guapo, no muy alto, pero con una deslumbrante sonrisa, un cuerpo compacto muy bien afianzado en el asfalto y una mirada penetrante.

_No irás a multarme, ¿no? Ni que te hubiera hecho algo yo a ti. Espera un segundo, sólo un segundo, que voy a por el papelillo, me dijo, entre amable y socarrón.

Y salió corriendo, y mientras yo esperaba, a que cumpliera con su deber, sonriendo para mí, me acerqué al puesto, y cuál no fue mi sorpresa al ver que aquellos botecitos no contenían perfumes, sino aceites de masaje. Y las barritas alargadas, no eran pilas, aunque vibraban. Todo expuesto bajo la luz de una lamparita roja, como de puticlub de los setenta, de lentejuelas, y con una suave música chill.

En dos minutos, él ya estaba de vuelta:

_ “Ya he cumplido con la ley y el orden, Señorita Vigilanta.” Y me sonrió de nuevo, con esa cara de sinvergüenza simpático. “¿Has visto lo que vendemos? Sacamos el placer y la sensualidad a la calle, y se los acercamos al personal, para que no se olvide de que son importantes.”

No sabía qué contestar. Sólo le miraba y sonreía yo también, cortada.

_ “Mira”, dijo. “Para que lo pruebes con tu novio”. Agarró mi mano, y tiró de ella, con firmeza, sin dejar de mirarme. Y empezó a pasar por ella una de esas pilas extrañas. “Es un bullet, y lo damos con una monodosis de lubricante”. A usar según la imaginación de la consumidora.

Sentí cosquillas. Sentí el bullet que recorría la palma de mi mano, sin poder dejar de mirarle. La cerré, agarrando la de él por un momento, sin darme cuenta.

¿Pero qué coño estoy haciendo? Pensé. Balbuceé un agradecimiento, y me fui. Turbada. Y con un cosquilleo en otro sitio que no era la palma de la mano. Con el regalito.

Por la noche, en casa, me senté ante un espejo y me lo pasé por los labios, el cuello, el escote, los pezones, el vientre, hasta las corvas, y entre los dedos de los pies; por la cara interna de los muslos, hasta llegar a la entrepierna. En apenas dos minutos de aquella cosa en mi clítoris, estallé. Y me dormí. Pensando en él.

En los días siguientes se estableció entre nosotros un curioso pacto: yo pasaba por delante de su puesto, y de su furgoneta en medio del paseo, y hacía como que no me daba cuenta de que estaba con el mismo papelito desde las 10 de la mañana. Y él, todos los días, tenía para conmigo un pequeño detalle, algún juguetito de su puesto, un tanga de dibujos, cosas divertidas que yo esperaba ya cada día con ansia, para probarlas al llegar a casa. Un día eran unas bolas chinas, otro un gel de efecto frío y calor. Cosas que yo no sabía que existían. Y a la mañana siguiente acudía puntual a mi trabajo, a hacer la ronda, cada vez con más ardor entre las piernas, más deseo, más curiosidad.

1 comentario:

  1. Me gusta tu curiosidad y también tu naturalidad en la forma de contar las cosas. Desde luego ese juego sexual que se establece entre dos personas por el motivo que fuera es mmmm riquísimooo.
    Saludos

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